Cómo cuidar una planta de interior
Casi todas las plantas de interior que se mueren lo hacen por una de cuatro razones, y en el 90% de los casos la razón es la misma: exceso de agua. Va el orden de importancia real.
1. Luz — se decide antes de comprar
Es lo único que no se corrige después. Mirá dónde va a estar la planta antes de elegirla:
- Junto a una ventana grande, sin sol directo: casi todo funciona.
- A dos o tres metros de la ventana: potus, sansevieria, zamioculca, helecho, calathea.
- Un rincón sin ventana: nada vive ahí de verdad. Si insistís, sansevieria o zamioculca, y rotala cada dos semanas a un lugar con luz.
- Sol directo del mediodía: solo cactus y suculentas. A cualquier otra le quema las hojas.
Un truco para medir: extendé la mano sobre la maceta al mediodía. Si proyecta una sombra definida, hay buena luz. Si la sombra es difusa, es luz media. Si no hay sombra, no hay luz.
2. Riego — el error universal
No riegues por calendario. Regá cuando la planta lo pide.
El método del dedo: metelo dos o tres centímetros en la tierra. Si sale seco, regá. Si sale húmedo, esperá. Es más confiable que cualquier regla.
Cuando regues, regá bien: hasta que el agua salga por los agujeros de abajo. Después vaciá el plato. Diez minutos con la maceta parada en agua ya empieza a pudrir raíces. Un riego abundante y espaciado es mucho mejor que un chorrito diario.
3. La maceta
Tiene que tener agujero de drenaje. Sin excepción. Esas macetas decorativas cerradas que se venden en las tiendas de deco matan plantas: si te gusta una, usala como cachepot y dejá la planta adentro en su maceta plástica con agujeros.
Y no la sobredimensiones: una maceta demasiado grande retiene humedad que la raíz no llega a usar. Al trasplantar, subí un tamaño, no tres.
4. El sustrato
La tierra del jardín no sirve para maceta: se compacta y no drena. Usá sustrato para plantas de interior, y si la planta es de las que odian el exceso de agua, mezclalo con un puñado de perlita o arena gruesa.
Lo que no es urgente
Fertilizar en primavera y verano cada 15 o 20 días alcanza. En otoño e invierno, nada: la planta está frenada y el fertilizante se acumula y quema la raíz. Limpiar el polvo de las hojas con un trapo húmedo una vez por mes ayuda más de lo que parece — es por donde respira.
Si algo va mal
Las hojas te avisan antes de que la planta esté perdida. La guía de diagnóstico está en por qué se ponen amarillas las hojas. Y si sos principiante, empezá por las plantas casi imposibles de matar.
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