¿Llevar flores a una primera cita?
Florerías Argentinas
Vamos a decir algo que va contra nuestro propio negocio: a una primera cita, en general, no conviene llevar flores. Vale la pena explicar por qué, y después ver los casos donde sí.
Por qué en general no
- Problema logístico. Si se encuentran en un bar, la otra persona tiene que pasar toda la cita con un ramo en la mano o en una silla, y después volver en subte con él. Es incómodo y se nota.
- Desbalance de intensidad. Doce rosas en un primer encuentro adelantan una etapa. Puede leerse como presión.
- Es previsible. Se lee como el gesto de manual, no como algo pensado para esa persona.
Cuándo sí funciona
- Si la pasás a buscar por su casa y el ramo se queda ahí. Ahí no hay problema logístico y el gesto es impecable.
- Si es una cita en tu casa o en la de ella: las flores forman parte de la mesa.
- Si ya se conocen de antes y la "primera cita" es en realidad el paso siguiente de algo que venía.
- Si sabés que le gustan las flores por algo concreto que dijo.
Si vas a llevar, cómo
- Una sola flor. Una rosa, un tulipán, un girasol. Es el gesto perfecto para una primera cita: dice todo sin comprometer nada, y se lleva en la mano sin problema.
- Nada de rosas rojas por docena. Es el error clásico.
- Si es un ramo, que sea chico y en tonos suaves o multicolor.
- Sin tarjeta larga. Nada escrito, o una línea.
La alternativa que funciona mejor
Mandar flores al día siguiente, si la cita salió bien. Es infinitamente más efectivo: no hay problema logístico, demuestra que estuviste pensando en eso después, y llega en un momento donde la otra persona está evaluando qué le pareció. Un ramo chico con una línea que mencione algo que hablaron vale más que cualquier cosa que hubieras llevado antes.
Ramos chicos y flores individuales, con entrega en el día.
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