Florerias Argentinas

Por qué se regalan flores: la historia de una costumbre muy vieja

Regalar flores es una de las conductas humanas más antiguas y más difíciles de explicar desde la utilidad: no se comen, no abrigan, duran una semana. Y sin embargo está en casi todas las culturas conocidas.

El registro más antiguo

En la cueva de Shanidar, en el Kurdistán iraquí, se hallaron enterramientos neandertales de hace unos 60.000 años con altas concentraciones de polen. La interpretación original —que habían sido cubiertos deliberadamente con flores— se discutió después: pudo haber sido obra de roedores acumulando material vegetal.

El debate sigue abierto, y vale mencionarlo así en lugar de darlo por hecho como suele hacerse. Lo que sí está fuera de discusión es que en Egipto, Grecia y Roma las flores ya tenían un papel ritual y social plenamente desarrollado.

Egipto, Grecia y Roma

  • Egipto: el loto era símbolo de renacimiento y aparecía en ofrendas, tumbas y banquetes.
  • Grecia: coronas de laurel para los vencedores, guirnaldas en bodas y ofrendas a los dioses.
  • Roma: pétalos arrojados en desfiles triunfales, coronas de flores en los banquetes y la costumbre de ofrendar flores en los cumpleaños — de ahí viene, muy indirectamente, la idea de la flor de nacimiento.

El lenguaje de las flores

La floriografía tal como la conocemos es del siglo XIX. Llegó a Europa a través de relatos de la corte otomana y explotó en la Inglaterra victoriana, una sociedad donde decir directamente lo que se sentía era socialmente imposible.

Se publicaron decenas de diccionarios florales, cada uno con sus propias equivalencias —que no siempre coincidían entre sí—, y se armaron ramos que funcionaban como mensajes cifrados. Casi todos los significados que hoy repetimos vienen de ahí, no de una tradición milenaria. Están recopilados en el lenguaje de las flores.

Por qué sigue funcionando

Hay una hipótesis interesante desde la psicología evolutiva: las flores señalan un lugar donde después habrá fruto, así que detectarlas y valorarlas tendría un origen adaptativo. Es una hipótesis, no un hecho establecido.

Lo que sí se puede afirmar con menos riesgo es lo social: una flor es un regalo que se destruye. No se acumula, no se guarda, no genera deuda. Regalás algo que dura una semana y después no queda nada más que el gesto. Esa es probablemente la razón por la que sobrevivió a todo lo demás.

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